Un cátering
de impacto visual
Hace ya más de 10 años que iniciamos este maravilloso proyecto llamado Rustic, el cuAl nos ha llevado a llorar de rabia e impotencia y a saltar de emoción cada vez que hemos alcanzado una meta o recibido la llamada de empresas a las que admiramos.
No podría decir las noches que hemos pasado en vela pensando si merecía la pena, si todo el trabajo y sufrimiento que sentíamos tenía sentido, si íbamos a ser capaces de hacer rentable nuestro sueño o, si por el contrario, nos estábamos empeñando en un imposible. La calidad nunca era el problema, el feedback de los clientes siempre era bueno, entonces ¿qué pasa? ¿por qué no nos alcanza?
A día de hoy no sabría dar una respuesta a estas preguntas, pero si os diré que nuestro pensamiento durante todo este tiempo ha sido que la suerte no llega, la suerte se construye. Paso a paso, día a día, lloro a lloro. Sin darnos cuenta, y tras pasar una pandemia que casi nos destruye, tuvimos paciencia, agallas y coraje para seguir creyendo con nuestra idea hasta que un día, sin darnos cuenta por el volúmen de trabajo que teníamos, nos sentamos, nos miramos y nos dijimos.
Lo estamos consiguiendo.
A partir de ahí, subimos el listón. Ahora no podemos fallar, ahora queremos crecer, ahora vamos a llevar Rustic más allá de nuestro local. De esta idea nace Rustic Torrent Catering, una línea de negocio dónde poder dejar volar nuestra imaginación, donde cuidar el detalle es una obsesión, donde lo que no se ve es el todo, un lugar donde lo que hacemos vale, no porque sea perfecto, sino porque lleva historia, oficio, sudor y entrega.
La pregunta ahora ya no es si nuestro sueño es posible, es ¿dónde podemos llegar?.
Know How
En Rustic tenemos tres pilares sobre los que desarrollamos todos nuestros proyectos: la calidad, la atención y el detalle.
Calidad, utilizamos tanto las recetas más vanguardistas que nos hacen estar al día como las más antiguas heredadas de nuestros abuelos que nos anclan al pasado y nos recuerdan que la comida sin sabor, no es comida.
La atención, en un mundo cada vez más robótico e informatizado, se agradece escuchar la voz de una persona que te aconseja y te escucha para que tu evento sea lo que tu mente imagina.
El detalle. Todo lo mencionado anteriormente es importante, MUY importante, pero no estaría completo si no tuviéramos la obsesión con el detalle, con el alma, con aquello que visualmente es probable que no valores, pero que si no estuviera no haría la experiencia tan perfecta. Un jarrón. Una flor, un mantel mal doblado, una cerveza sin enfriar; ese es nuestro valor, nuestro oficio, nuestro compromiso.